• Envío gratuito por compras superiores a $100.000

  • Transacciones 100% seguras

  • 100% Hechos a mano

¡ESTAMOS DE INAUGURACIÓN!

Santa Cruz de Mompox, una idea de saberes y oficios

Publicado por Info Escuela Taller Naranja en

El turbio Magdalena y majestuoso al impulso impetuoso
de rápido vapor subí afligido
viva la imagen del hogar ausente.
¡Ay! Cuán indiferente
lo he subido después y lo he bajado!

Candelario Obeso, SottoVoce (1879)

Por Vladimir Martínez Hoyos

El caudal medio del río Magdalena, se extiende por más de 1.500 kilómetros a través del territorio colombiano, sus aguas bañan a 11 de los departamentos de las regiones andina y caribe. A la altura del municipio de El Banco (Magdalena), el río se divide en los brazos de Mompox y de Loba, en medio de estos afluentes está ubicada la isla fluvial de Santa Cruz de Mompox. Este municipio flotante se encuentra asentado en la depresión momposina a 33 metros sobre el nivel del mar, rodeada por las serranías de San Lucas, Ayapel y San Jancito (Montes de María).

Durante el periodo colonial, Mompox fue uno de los principales puertos fluviales de la costa caribe, epicentro comercial y de expedición del territorio nacional. Considerado como el desembarcadero de artes y oficios; producto del tráfico comercial proveniente del sur de España, técnicas ancestrales como la forja, la filigrana, la ebanistería, entre otras.

El centro histórico de Mompox es una joya preciosa labrada en el olvido. El sol nace majestuoso sobre techos de barro rojo, se transforma en barniz y las fachadas de las antiguas casas coloniales brillan como el oro. Aún más imponente son las ventanas de repisa, en palabras de Carlos Vargas, abogado y guía turístico del municipio “Las ventanas de repisa que decoran las casas de arquitectura colonial en Santa Cruz de Mompox, están divididas en tres partes. La repisa es la parte inferior, ahí descansa el peso, luego está la mascara, es una estructura sobresaliente de hierro hecha en forja, esta es una técnica que hace parte de la economía del municipio. Por último, está un tejado pequeño en la parte superior de la ventana, se le llama bordillo o tejadillo”.

La forja, es uno de los saberes y oficios tradicionales de la cultura momposina, es una herencia familiar para quienes la practican. “Recuerdo a mi abuelo. Él siempre me llamaba para darle manivela a un ventilador antiguo, de ahí salía una corriente de aire que entraba a la fragua, donde se mantenía el calor para calentar el hierro”, con una voz intermitente, la maestra Glenis Rocha teje las memorias de su abuelo, de quien heredó el oficio de forjadora. Durante dos años y cuatro meses, se formó en la Escuela Taller de Mompox; desde réplicas de puertas y ventanas coloniales, candelabros, faroles hasta detalles estéticos, reproducidos de técnicas como la filigrana, han sido el legado de su obra y quizá, su misma pasión para transmitir el legado de este saber practicado por las pocas mujeres dedicadas a este oficio.

Ubicada al costado derecho de la Iglesia de Santa Bárbara, frente a la entrada lateral o puerta falsa, se encuentra la Fundación Escuela Taller Mompox, antiguamente conocida como Escuela Taller de Santa Cruz de Mompox. En la actualidad los talleres de joyería, música, cocina y alfarería subsisten en los rincones de la Casa de los Oficios Museo Vivo la cual fue reconstruida por 24 aprendices del taller de albañilería en el año 2018. La primera promoción de egresados de Fundación Escuela Taller Mompox certificó a 22 aprendices del taller de carpintería, 18 del taller de joyería, 19 del taller de cocina y 17 del taller de forja en octubre de 2016.

El arte y la cultura parecen ser dos ideas remotas o aisladas de nuestra cotidianidad, sin embargo, ambos conceptos confieren parte de nuestra idiosincrasia. El legado histórico encarnado en la arquitectura, arte y oficios de la cultura momposina debería pensarse como el amparo económico del futuro. “El gran reto es hacer también una integración del patrimonio como un concepto global.

"Podríamos ir más allá de los oficios, son protagonistas importantes. Cuando lleguemos a la globalidad de patrimonio, de ese concepto integral, gente, tradición, inmaterial, material, mueble e inmueble habremos logrado algo importante en Mompox. Sobretodo, cuando las personas vean que del patrimonio se puede vivir”, esa es reflexión de Geovanny Rojas, director de la Fundación Escuela Taller de Mompox.

La armonía estética de la arquitectura colonial grabada con la forja ha urdido el tejido de la memoria patrimonial. Los expedicionarios coloniales desembarcaban en el antiguo puerto de Cartagena, al darse cuenta de alta exposición de la salinidad del mar, fueron adentrándose al caudal del bajo Magdalena con mercancías, materiales e instrumentos, estableciendo parte de sus rasgos culturales en un territorio donde la corrosión no los estropeara. Sin embargo, algunas de las poblaciones ribereñas, además de ser víctimas de la colonización fueron quienes acogieron estas técnicas y las transformaron en un lenguaje vívido. Bastó el oro, la plata, entre otros minerales preciosos para convertir el tráfico comercial en legado patrimonial.

Desde los etruscos y griegos hasta los indígenas sinúes, se ha trabajado la técnica orfebre de la filigrana. En finos cabellos de oro o plata, se ha transmutado el legado ancestral y cultural del patrimonio. Imaginé el cauce del Brazo de Mompox colmado de vida, como si pececillos de filigrana navegaran sus aguas y a la altura del municipio de Santa Bárbara de Pinto, se enfrentarán al encuentro fluvial del Brazo de Loba. Me pregunto si volverán a Santa Cruz de Mompox, pues el caudal del río Magdalena y su desembocadura en el mar Caribe podrían convertirlos en un arrecife coralino.

Mompox

Publicación más reciente →



Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados